Las cuatro puertas de escapatoria.













Quizás la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades.

La primera es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento, y cuando alguien recibe una noticia traumática suele desvanecerse o desmayarse. Así es, como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.

La segunda es la puerta del olvido. Alguna heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos y no hay curación posible. El dicho de que “el tiempo lo cura todo” es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esta puerta.

La tercera es la puerta de la locura. A veces la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor la mente tiene que abandonar esa realidad.

La última puerta es la muerte. El último recurso. Después de morir nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado.

El nombre del viento. Patrick Rothfuss.

4 comentarios:

  1. Preciosas fotos y preciosos textos

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  2. Enhorabuena por tu entrada, Marta. Me ha impactado mucho. Transpira arte y elegancia por los cuatro costados.
    El texto ya lo había oído, pero no por eso deja de ser curioso. Te hace reflexionar. Las fotos me han encantado desde la primera vez que las he visto, aunque reconozco que no entiendo de ello. Me flipan los cuadros, el juego de luces, el detalle de la foto pegada a la pared, los libros amontonados, el móvil en la cama... Eso sí, al leer el texto y entender mejor las fotos, deduzco que la tercera ilustración es la locura por el orden, pero no logró identificar el por qué. No veo demencia en la foto. Casi que me inspira más locura la segunda y más olvido la tercera. Por eso me encantaría, si te apetece, que me contaras cómo quisiste plasmar la demencia en la tercera foto.

    Me parece un trabajo muy cuidado. Hecho con todo el mimo del mundo. Me alegro de haber llegado a él.

    Un besazo. Te sigo de cerca ;)

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  3. Hola Javier, muchas gracias por tu comentario, te agradezco el tiempo dedicado a la observación de las fotos y sobre todo al tiempo dedicado para escribirme. Te explico lo de la demencia, es la única fotografía en la que salgo mirando a cámara, incluso está algo borrosa, porque me moví en la fotografía, es la postura que mantiene una persona ida, que te mira a los ojos pero que parece no estar, que mira por mirar, sin sentir sin expresar. Además si te fijas, hay como un degradado de luz de una fotografía a otra, en la primera todo es más luminoso y va oscurenciendose hasta la final, según los estados que va nombrando el texto. La segunda es elegida tercera puerta por el aislamiento de la figura humana en si en la foto, donde aun estado sola, arrinconada, la cabeza sigue funcionando en pensar como aliviar ese dolor, es como si al personaje también lo hubieran olvidado, ella olvidada en su olvido. Espero que te sirva de algo. Gracias por todo de nuevo. Un saludo

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  4. *quería decir que la segunda es elegida puerta del olvido. No tercera puerta.

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